Esta semana, 50 salas de bingo de Cataluña iniciaron un boicot a la Generalitat con el fin de lograr una rebaja en los impuestos, que consideran demasiado elevados. Las medidas de presión al gobierno consisten en la desconexión indefinida del juego Supertoc, lo que provoca que el erario público deje de percibir más de 10.000 euros por día.
Actualmente, las salas de bingo pagan por concepto de impuestos un 28% de sus ventas. Los operadores de las salas reclaman que esta es la segunda tasa más alta de todo el país, después de la de Baleares, y que bajarla supondría aumentar los premios de los usuarios.
A pesar de estos argumentos, el gobierno ha dicho que no piensa ceder. “En época de crisis, es irresponsable plantearse una bajada de impuestos,” dijeron miembros de los departamentos de Economía y Hacienda e Interior.
El Supertoc es un juego mediante el cual las salas de juegos se conectan cuatro veces por día y de esa forma otorgan premios especiales. Por año, se recaudan 25 millones de euros con el Supertoc, de los cuales las salas de bingo se llevan un 17%, mientras que la Generalitat recauda, a través de la Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas, un 17,9%.
Como respuesta al boicot instigado por la patronal de las salas de bingo, el departamento del Interior ha declarado que suspenderá las reuniones con el sector, en las que se discutirían temas como la implantación del cartón virtual.























